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¿Qué secreto guardan las rutas culturales, las rutas de senderismo y las rutas de Eurovelo para que viajeros se enfrenten a caminos polvorientos, húmedos bosques y montañas peladas? ¿Cómo han podido sobrevivir hasta nuestros días unos itinerarios medievales en tan excelente estado de salud? En otras palabras, ¿qué tienen estas rutas para seducir a quienes las recorren?


Estas rutas son vías europeas de primer orden para el intercambio cultural y para disfrutar de una experiencia vital inolvidable.

En ellas hay Historia e historias; hay arquitectura, arte, música, teatro, realidades lingüísticas y culturales diferentes; hay gastronomía, paisaje y naturaleza, hay ocio y turismo... hay, en defi nitiva, HUMANIDAD, miles de personas caminando en actitud abierta y generosa, con ganas de conocer, de comunicarse, de compartir, de relacionarse


En estas rutas, hay historia y relatos: arquitectura, arte, música, teatro, realidades lingüísticas diferentes y culturas diferentes; gastronomía, paisaje y naturaleza, recreación y turismo... en definitiva, la humanidad, miles de personas que caminan o mueven la moto el corazón y brazos abiertos, con envidia saber, comunicarse, compartir y crear vínculos.


Esos caminos representan una oportunidad para revivir algunos de los mejores valores que cabe pedir al ser humano: la convivencia entre personas de orígenes distintos, la riqueza que genera el intercambio de identidades culturales, el respeto a la dignidad humana y a la cultura común como garantía de convivencia.